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Análisis de Redes Sociales y teoría ínterorganizacional aplicados al desarrollo local-regional.

Gabriel Vélez Cuartas
Universidad de Antioquia – Grupo Redes Sociales 1

Resumen

Aunque el análisis de redes sociales está siendo aplicado a multiplicidad de campos de las ciencias sociales en los últimos años, hay dos campos que poco han sido vinculados en su utilización: la teoría ínterorganizacional al desarrollo local. Si bien se pueden destacar algunos estudios realizados en Chile, Argentina o México, ha habido un desarrollo relativamente tímido. Esta ponencia presentará algunos resultados de investigaciones realizadas en Medellín (Colombia), aplicando el análisis de redes sociales a teorías ínteorganizacionales con respecto al desarrollo local.

Palabras clave: Análisis de redes sociales, teoría ínterorganizacional, organizaciones de la sociedad civil, políticas públicas, desarrollo local.

Abstract

At the field of Social Network Analysis there are two perspectives without application in Latin America: interorganizational theory applies to local development. We can see a few examples of application in Chile, Argentina or Mexico, but its development is shy. This paper will present some results of our research in Medellín-Colombia applying these perspectives. The object has been the local development.

Key words: Social Network Analysis, interorganizational theory, civil society organizations, public policy, local development.

El objeto de estudio ínterorganizacional

Salancik, uno de los padres de la teoría de dependencia de recursos, escribió hace aproximadamente 12 años, un artículo inquietante acerca de la relación entre análisis de redes sociales y teorías organizacionales. Su principal tesis cuestionaba la falta de una potente teoría organizacional que permitiese utilizar las herramientas del análisis de redes como: centralidad, conectividad, tamaño de la red, cliques, equivalencia estructural y bloques (Salancik:1995).

No se puede decir que tantos años después no haya habido avances en el campo, pero especialmente para los análisis de las relaciones ínterorganizacionales en América Latina, éste no ha sido uno de sus fuertes, si se compara con los avances especialmente en el tema de políticas públicas (policy networks) y relaciones ínterorganizacionales en el campo del mercado en Estados Unidos y Europa desde los años 70.

Esta ponencia pretende presentar una formalización teórico-metodológica de la aplicación de este tipo de teorías al análisis de redes sociales en el contexto específico de América Latina, especialmente en el campo del desarrollo local-regional, en el cual no sólo están involucradas organizacionalmente ONG y gobiernos, sino también organizaciones comunitarias, universidades, empresas y organismos internacionales. Este esfuerzo de llevar algunos principios de la teoría organizacional a estos campos, requiere de una reformulación de algunos postulados básicos de la teoría tradicional y una mezcla de otros modelos organizacionales que permitan ser útiles a estos desarrollos.

Se partiría de un primer principio y es que la teoría ínteorganizacional no ha sido diseñada especialmente para observar problemas del desarrollo local-regional. Desde su creación, y como la gran mayoría de teorías sociológicas y administrativas organizacionales, se han empeñado en observar la efectividad y el desempeño para el logro de objetivos, especialmente aplicados a la industria y el sector privado. También este tipo de teorías han logrado desarrollar algunos instrumentos que permiten comprender no sólo en términos de efectividad interna a las organizaciones, sino también sus interrelaciones para sortear los obstáculos en el cumplimiento de sus objetivos. De esta forma el análisis organizacional lleva al ínterorganizacional, en dónde no sólo se observan los condicionantes ambientales de las organizaciones, sino también el desarrollo de relaciones de cooperación y competencia, interdependencia, control de recursos y por consiguiente, la observación de procesos de acción colectiva y de relaciones de otros sectores como los gobiernos o inclusive las comunidades.

La propuesta aquí presentada, se deriva de hacer una abstracción de los objetos de estudio específicos de la teoría ínterorganizacional: relaciones de productividad, competencia y cooperación entre las empresas, relaciones con el gobierno en la construcción de políticas públicas a través de procesos de horizontalización de las decisiones públicas en marcos como la gobernanza, entre otros; la tesis es que estos objetos precisamente pueden ser utilizados como descriptores de los procedimientos del desarrollo y su desempeño en lo local. Es aquí donde entraría el análisis de redes sociales como herramienta metodológica.

En este sentido, la sociedad podría observarse desde sus intercambios organizacionales y sus dinámicas de interdependencia. Esto es posible si tenemos en cuenta que el desarrollo se ha especializado y requiere de altos grados de formalización organizacional para poder generar efectos positivos o negativos sobre el desarrollo local-regional. En otras palabras, todo proceso de desarrollo local-regional necesariamente pasa por organizaciones de cualquier tipo y sólo a través de estas organizaciones se pueden generar cambios importantes en las estructuras institucionales que favorezcan o no el bienestar de sus habitantes. Ejemplos de ello: la movilización comunitaria a través de sus organizaciones, las ONG, los organismos internacionales, el gobierno y sus múltiples formas de organización dependiendo del régimen político y los distintos sectores productivos organizados. Inclusive el comercio informal en nuestras ciudades, debe generar organizaciones que permitan legitimidad en la interlocución con el gobierno para exponer demandas.

A pesar de la amplitud de posibilidades metodológicas que pueden encontrarse en propuestas como la anterior u otras diferentes desarrolladas a partir de teorías ínterorganizacionales, la tradición investigativa en Latinoamérica se ha preocupado más por diagnosticar las condiciones de desarrollo desde diferentes y a veces opuestos modelos e indicadores, y la descripción funcional o normativa de distintos agentes del desarrollo como el gobierno, la sociedad civil o la empresa. Las preocupaciones han sido menos por observar, evaluar o diagnosticar las estructuras relacionales en las que se toman las decisiones (un asunto más relacionado con la teoría ínterorganizacional y los derivados que proponemos en este texto). Por ejemplo, en los estudios de organizaciones productivas y economía del conocimiento, abundan descripciones del papel de los agentes y su potencial para realizar agencias desde sus objetivos y condiciones contextuales; en los estudios de sociedad civil ha habido una preocupación mayor por el proceso de conformación de las ONG y su incidencia en políticas públicas (lo que lleva a generación de diagnóticos y descripciones funcionales sobre la administración de las ONG), no desde las condiciones relacionales, sino prácticamente desde sus agencias; o en el campo de la administración pública, propuestas sobre modernización y democratización, no desde un punto de vista relacional u organizacional (con una fuerte influencia de propuestas weberianas).

Estas formas de descripción e investigación no permiten observar las estructuras de intercambio, las interdependencias existentes y las posibilidades estructurales de generar ciertos tipos de desarrollo o posicionar ciertas temáticas. Y esto es tan problemático como que cuando se habla de desarrollo, no sólo hay que tener claro un modelo de sociedad a futuro, sino (y considero más importante aún), los mecanismos y las estructuras organizativas disponibles para que ese modelo sea real, lo que nos remite directamente a estudios ínterorganizacionales.

Para poder plantear una teoría ínterorganizacional en este marco y adaptarla al análisis de redes sociales, incluyendo algunos supuestos más de análisis, es necesario definir brevemente el objeto al que nos enfrentamos.

El desarrollo local hoy puede ser visto como un resultado de tres tipos de dinámicas básicas que se presentan como interacciones o acciones yuxtapuestas en una región geográfica determinada, dependiendo de los niveles de articulación existentes entre los actores. Ellos son: desenvolvimiento económico, políticas públicas y propuestas alternativas de desarrollo. Cada uno de estos, representan los principales temas de debate en la esfera pública local para generar desarrollo. La primera dinámica tiene al sector productivo como protagonista, la segunda a la administración pública y la tercera a las organizaciones de la sociedad civil.

El que pueda hacerse una clasificación de los tres sectores especializados, no implica en modo alguno el supuesto de trabajo armónico al interior de cada uno, simplemente que las características de las propuestas pueden ser clasificadas en alguno de los tres sectores. Ello sólo implica el encontrar formas organizativas en cada uno con características similares en cuanto a la función de producir, generar decisiones políticas o actuar dentro de un marco más o menos solidario. Tampoco implica este supuesto, que cada uno de los sectores actúe sin influencias de cada uno de los otros y no afecte su desempeño. Esta situación es más notoria si tenemos en cuenta que cada uno de estos sectores trabaja con el mismo propósito: el desarrollo (independiente de la perspectiva). El que cada uno de los sectores explícita o implícitamente trabajen por el propósito de generar algún tipo de desarrollo, genera necesariamente interdependencia en un ambiente escaso en recursos. Esto implica que un grupo de organizaciones produce el dinero (organizaciones productivas) y la administración pública y las organizaciones de la sociedad civil se encargan de redistribuirlo, en palabras escuetas y reduciendo el conjunto de acciones más complejas existentes. Así pues, toda decisión productiva afectará de alguna u otra forma el dinero disponible para redistribución y toda decisión en la coordinación de esa producción o en la redistribución del capital, afectará de alguna forma la capacidad productiva de una región, como también el bienestar de la población misma. El problema se complejiza si se toma en cuenta que la administración pública tiene empresas productivas, el sector productivo organizaciones civiles y hay organizaciones de la sociedad civil con funciones públicas (p.e. Juntas de Acción Comunal) o productivas (p.e. cooperativas); sin embargo no se profundizará en este tema por el breve espacio del que disponemos.

La interdependencia crece, en la medida en que aumentan los mecanismos democráticos, la autonomía de los actores y la limitación de los recursos a repartir. Al no existir un solo centro en la toma de decisiones -independiente de la existencia de organismos de control y coordinación (marcos regulatorios, medidas estatales, etc.), pues las organizaciones tienen libertad de constitución y de elección-, las decisiones con respecto al desarrollo necesariamente requerirán de mecanismos de articulación y consenso: este puede ser impuesto en algunos casos o articulado en otros. Es aquí donde aparece la palabreja tan de moda en los últimos años: redes sociales.

Los conceptos ínterorganizacionales y otras teorías complementarias

Antes de construir la relación con el análisis de redes sociales, es importante dar un pequeño rodeo acerca de los supuestos de la teoría ínteorganizacional y su relación con otras teorías intermedias útiles al análisis propuesto. Los estudios ínterorganizacionales existentes, especialmente en Europa y Estados Unidos tienen un principio de análisis: la interdependencia. Esta tiene una base firme en la teoría de dependencia de recursos inicialmente propuesta por Pfeffer y Salancik (1978):

“La clave para la sobrevivencia organizacional es la habilidad para adquirir y mantener recursos. Este problema podría simplificarse si las organizaciones tuvieran completo control de todos los componentes necesarios para su operación. Sin embargo, ninguna organización está completamente autocontenida. Las organizaciones están imbuídas en un ambiente compuesto de otras organizaciones. Ellas dependen de otras organizaciones de los muchos recursos que ellas mismas necesitan. Las organizaciones están ligadas al ambiente a través de federaciones, asociaciones, relaciones cliente-abastecedor, y aparatos socio-legales que definen y controlan la naturaleza y límites de estas relaciones. Las organizaciones realizan transacciones con otros elementos de su ambiente para adquirir los recursos necesarios.” 2 (Pfeffer y Salancik:1978:2)

Desde esta perspectiva el énfasis está puesto en la efectividad organizacional y sus constricciones. Las constricciones y posibilidades están definidas, en otras palabras, por el ambiente organizacional. La sobrevivencia organizacional en éste contexto estaría definida por sus capacidades instaladas, actividades y contribuciones a resolver problemas de carácter social o económico.

Si la dependencia de recursos se observa desde un punto de vista ínterorganizacional el principal factor relacional y de desenvovimiento organizacional es la interdependencia y las formas de sortearla y ello nos llevaría a tres categorías de análisis básicas: creación de condiciones de interdependencia, dinámicas de interdependencia y estrategias para regular la interdependencia (Vélez: 2002).

La creación de condiciones de interdependencia se refiere básicamente al ambiente institucional global, nacional o territorial relacionados con las temáticas y objetivos específicos de las organizaciones: acuerdos o convenciones internacionales, dinámicas de mercado en cuanto a financiamiento, provisión de recursos o financiación de ciertas actividades, leyes y normas sociales o culturales nacionales y dinámicas sociales y culturales locales o normas específicas para lo local regional.

Las dinámicas de interdependencia se refieren especialmente al intercambio de recursos entre organizaciones y el control relativo, la escasez o el conflicto por ellos. De otro lado, estarían las representaciones sociales disponibles de los tomadores de decisiones que permiten orientar a la organización y definir sus estrategias para enfrentar la interdependencia desde la información y el conocimiento que tengan disponibles. Con respecto al intercambio de recursos hay múltiples propuestas que definen cuáles son los recursos intercambiados: dinero, información, posición política, legitimidad, etc. Pfeffer y Salancik definen que los tres recursos más básicos en los cuáles se pueden resumir el resto de recursos, son tres: recursos económicos, información y legitimidad (Pfeffer y Salancik:1978:43). Los primeros permiten la operación material, los segundos la toma de decisiones y los terceros el posicionamiento frente a una comunidad organizacional específica del interés.

Las dinámicas de intercambio están definidas desde la interdependencia por tres factores: la importancia del recurso para las organizaciones (definida por los objetivos organizacionales y los recursos disponibles), la discreción del grupo de interés sobre la consecución y uso del recurso (definida por la disponibilidad y acceso) y el control sobre el recurso mismo del grupo de interés (definido por el poder en la intermediación y centralización de las relaciones de intercambio) (Pfeffer y Salancik: 1978:45). Estas tres dinámicas permiten definir la posición estructural de las organizaciones con respecto al resto y sus posibilidades de influencia sobre el contexto, en nuestro caso, el desarrollo local-regional.

Finalmente en cuanto a las estrategias para regular la interdependencia, estas parten de un lado de las representaciones sociales disponibles para los tomadores de decisiones en cuanto a su lectura del ambiente, como se dijo anteriormente, pero también de la construcción de estructuras de acción colectiva posibles para las organizaciones de un lado, o las estrategias de go alone por el otro.

Este último punto 3 si bien es desarrollado por la teoría ínteorganizacional, tiene mayores avances en la aplicación de otras teorías intermedias como rational choice y social choice (Elster), acción colectiva (Olson) o propuestas de indicadores para las relaciones sociedad civil estado por ejemplo (Natal, Brinkerhoff o Najam) 4.

El análisis de redes sociales como metodología ínterorganizacional

El análisis de redes sociales es una metodología estructural que en palabras de Salancik: permite ver el bosque y no los árboles (Salancik:1995). En este sentido, la propuesta estructural, posibilita la descripción de estructuras de intercambio y las posibilidades y constricciones del desarrollo de múltiples objetivos organizacionales agrupados en acciones colectivas o individuales en estrategias de go alone. A continuación no se pretende exponer la correspondencia entre medidas y comportamientos de interdependencia, para ello se requeriría un espacio más amplio, sino la propuesta de aplicación de ciertas medidas a partir de su coincidencia con los planteamientos ínterorganizacionales.

Puntos, líneas, bloques y atributos

Puntos y líneas son los conceptos más simples de la metodología. Trasladado a un análisis social, estos puntos representarían actores (en un análisis ortodoxo y no como el del Actor Network Theory que incluye objetos, acciones e instituciones) y las líneas intercambios. Desde un mirada organizacional de la sociedad y el desarrollo, los actores estarían representados por organizaciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones del mercado con sus múltiples variaciones: organizaciones internacionales, organizaciones comunitarias, ONG, cooperativas, organizaciones religiosas, etc.

Hay una peculiaridad en la definición de atributos de estos actores y es la descripción de sus objetivos organizacionales. Ellos ilustrarían las representaciones sociales de las que parten las mismas organizaciones para intervenir y actuar. Los objetivos de una organización representan la problematización de lo social y la puesta en agenda de lo necesario no sólo para su supervivencia, sino también para generar dinámicas de desarrollo sean sociales o económicas.

En una visualización de la red y la descripción de su morfología se pueden descubrir bloques de organizaciones con similares o equivalentes objetivos que ocupan posiciones distintas dentro de una estructura específica de intercambio. Esto presenta un problema inicial para el análisis y es la diversidad de campos organizacionales en los que está envuelta una estructura organizacional local o regional. Pero esto también evidencia la superespecialización social y sus dificultades en la articulación de un horizonte común. Como punto de partida es suficiente para comprender que la definición de objeto de estudio, pensando en el desarrollo local, es fragmentario y desconectado por principio de especialización. La búsqueda a partir de estos atributos, sería observar las constricciones y posibilidades, como los alcances de cualquier propuesta no sólo en un ambiente de competencia, sino de contingencia al ser afectados los objetivos de un grupo de interés más o menos cohesionados por otro sector que no tiene relación directa con este; por ejemplo: las decisiones que se tomen en el campo de la protección a la niñez, pueden estar afectadas por decisiones del campo económico local; y aunque pueden existir soluciones desde ambos campos para las temáticas propuestas, su visión puede estar en conflicto y de difícil resolución a través del diálogo.

La definición de los atributos por objetivos organizacionales no sólo permite la ubicación de grupos de interés, sino de delimitación del mismo objeto de estudio por campos. En este sentido, la especialización temática lleva a configurar como especies de campos especializados: campo de atención a poblaciones vulnerables, campo de encadenamientos productivos por sector de producción, campo de relación entre Universidad-Empresa-Estado con respecto al flujo de conocimiento, campo de relación gobierno-sociedad civil-mercado en un ambiente local-regional etc. Si bien lo que definen las redes metodológicamente son las relaciones, su delimitación puede estar ayudada por la definición de este tipo de campos a partir de atributos para la delimitación del fragmento de lo social estudiado.

Con respecto a las líneas, su equivalente social serían los intercambios de recursos: económicos, información y legitimidad. Estos intercambios visualizados, son los que realmente permiten observar las posiciones estructurales de los distintos actores involucrados en la realización de propuestas para el desarrollo. Cada recurso constituye redes distintas. En este sentido la estructura de intercambio de recursos económicos, puede ser distinta a la de intercambio de información y conocimiento o a una red de intercambio de legitimidad. Los recursos económicos se evidencian fácilmente en relaciones de abastecimiento a través de la financiación, el flujo de materias primas e inclusive capital humano. La información y el conocimiento son un poco más complejos de materializar en tanto existen dos clases de conocimiento fundamentales: el explícito y el tácito. El explícito no tiene dificultad en tanto se puede observar a través de producción de publicaciones, patentes, intercambios formales de investigadores, pasantías, etc; el tácito es mucho más difícil de materializar debido a que el flujo se presenta en condiciones de informalidad: intercambio de información entre amigos, reuniones o clubes no sólo dedicados a estos temas de intercambio pero en los cuales se socializan propuestas, etc. Finalmente con respecto a la legitimidad habría multiplicidad de formas de materializarla: una forma simple de hacerlo es observando las pertenencias a múltiples o pocos espacios de articulación; si la legitimidad es definida por el reconocimiento que una organización tiene entre otras, el que una organización sea invitada a un espacio de articulación o tenga gran capacidad de convocatoria a estos espacios, denota un aspecto importante de la legitimidad de ésta con respecto a la estructura 5.

La visualización de estas redes emergentes de manera yuxtapuesta, permite observar la posición general de una organización con respecto a la estructura, en tanto permite observar su capacidad de acción por los recursos económicos materiales disponibles; el aislamiento o centralidad de una organización con respecto a la información y el conocimiento que fluyen por una estructura determinada para la toma de decisiones; y, su capacidad de acción con respecto a su posición en la acción colectiva. La forma básica de yuxtaponer estas redes es a través de la comparación de la densidad: son los mismos puntos, distintas las relaciones, por tanto distintas medidas de densidad que se pueden constrastar.

Desde este primer esquema, el desarrollo local estaría constituido por multiplicidad de campos especializados, los cuales a su vez tienen múltiples redes de intercambio. Desde una visión estructural del desarrollo, el diagnóstico de sus posibilidades, tendría que pasar por la elaboración de mapas o cartografías de interdependencia organizacional en las cuales se pueda revisar el papel y alcances del gobierno, la sociedad civil y el mercado, de acuerdo a sus posiciones estructurales generadas por la interdependencia. La conexión o desconexión entre estos campos estaría dada por la densidad y morfología de la red misma, las cuales no hablarían sólo de estas posiblidades de desarrollo, sino también de las formas en que la sociedad misma prioriza o no ciertos sectores o campos de intervención y sus posibilidades y limitantes.

Centralidad y centralización (oferta y demanda de recursos)

La centralidad de las organizaciones y sectores organizacionales, tanto como la centralización en el flujo de recursos puede ser vista de dos formas: (1) de un lado para el sector social quienes concentran la capacidad de financiar programas sociales, afectarán de forma directa los objetivos organizacionales de quienes dependen de estos recursos para su funcionamiento. De otra forma dicho, la construcción de agendas de los financiadores definirán en gran medida los objetivos y perspectivas de acción del resto de organizaciones. Sin embargo, las organizaciones construyen multiplicidad de estrategias para evitar la cooptación o negociación de sus propósitos. De allí se harán visibles estrategias tales como el fortalecimiento de la gestión de recursos, la diversificación, el crecimiento, etc, que no sólo permitan su competitividad con respecto a otras, sino también su sobrevivencia.

(2) Con respecto a las organizaciones productivas, estas necesitan no sólo de materias primas, sino también de conocimiento y tecnología para operar en óptimas condiciones, inclusive en una dinámica de crecimiento constante. Tanto las redes de información, como las de recursos materiales, definirán la posición de estas organizaciones con respecto a su desarrollo económico y la habilidad para relacionarse con quienes pueden proveer de ciertas tecnologías o conocimiento tecnológico y materias primas más baratas y de mejor calidad. Quienes posean un conocimiento más avanzado en el desarrollo de ciertos productos o puedan acceder a proveedores más confiables y con una mejor oferta, podrán definir la vocación productiva de una región.

Estas medidas de centralidad y centralización (capacidad de intermediación con respecto a fuentes de recursos, cercanía o grado) pueden llevar a la construcción de indicadores de autonomía organizacional. La autonomía en este sentido sería útil para medir dos cosas básicamente: de un lado la democratización organizacional o la libertad que una población específica tiene para construir sus propios proyectos; pero también los niveles de contingencia en tanto que a una mayor autonomía, mayor cantidad de decisiones que circulan y menor posibilidad de construir horizonte conjunto. La autonomía por tanto no es un indicador generalizable de efectividad organizacional para el desarrollo, sino relativo a la construcción conjunta de sociedad en donde existan algunos mínimos comunes y un orden relativo en la construcción del desarrollo.

Núcleos, componentes y tríadas

En la vía de la centralidad y la centralización con respecto a la autonomía, las medidas de cohesión permiten observar el comportamiento de los actores con respecto a su capacidad de hacer parte de subredes o subgrupos más fuertes o su relativo aislamiento de estructuras de intercambio en grupos de no tanto peso.

Los núcleos desde una perspectiva ínterorganizacional, permiten observar la conformación de pequeñas élites que acaparan gran parte de los flujos de recursos materiales o información y conocimiento. Estos subgrupos son de vital importancia en la formulación de perspectivas de desarrollo que van desde la definición de políticas públicas, hasta la configuración de vocaciones económicas locales y regionales. Sin embargo la definición de estos núcleos no es suficiente para determinar quienes tienen el control, pues además de acaparar flujos de recursos, deben tener también espacios de articulación de perspectivas, lo cual se planteará más adelante en el apartado de pertenencias. Esto querría decir que no sólo basta con fuertes y diversas relaciones entre organizaciones más o menos cercanas, sino también su capacidad de articularse en torno a temas comunes con otras organizaciones no centrales o nucleares.

De otro lado, los componentes permiten observar no sólo la cohesión o fragmentación de un sistema social específico por sus relaciones, sino también el desempeño de su especialización temática (desde esta perspectiva sería equivalente al concepto de cohesión en el análisis ínterorganizacional). En otras palabras, la ubicación de componentes, aplicando atributos organizacionales, observar que tan fragmentadas están las relaciones frente a un tema específico y los temas de mayor relevancia para las organizaciones en cuanto a inversión y toma de decisiones.

Los bi-componentes trayendo a colación la terminología utilizada por Mrvar, Batagelj y De Nooy en su manual “Exploratory Social Network Analysis with Pajek” (2005), permitiría observar los puentes y hoyos estructurales en las redes de intercambio. Esto aplicado al análisis ínterorganizacional, da cuenta de las organizaciones claves y las relaciones más importantes del sistema en cuanto al sostenimiento de una visión conjunta más o menos articulada dentro de los sistemas. Para todo el sistema, los puentes son los lazos débiles de toda la estructura y los hoyos las autonomías relativas desarrolladas por el complejo organizacional 6.

Finalmente, las tríadas suponen un análisis de las jerarquías en el ambiente organizacional. Mientras una organización haga parte de un mayor número de tríadas, mayor capacidad de control del recurso tendrá, lo posea o no lo posea directamente. Estas organizaciones son claves para la toma de decisiones articuladas dentro de un sistema. El papel del liderazgo de estas organizaciones es de suma importancia y dependiendo de éste se podrá o no articular una visión más o menos conjunta con respecto al desarrollo local regional 7.

En definitiva, las medidas de cohesión permiten la construcción de indicadores de autonomía (para la acción y la toma de decisiones) como lo hacen los de centralidad, pero también permiten observar las posibilidades de conectividad del sistema mismo para la construcción de perspectivas de desarrollo más o menos articuladas. Esto quiere decir que la existencia de espacios de articulación como asociaciones, federaciones, consejos, comités, plataformas de trabajo conjunto, entre otras, no están definidas únicamente por la constitución del espacio formal, sino por la posición estructural de las organizaciones con respecto al sistema y la capacidad de la estructura misma de generar conectividad.

Es importante anotar que tanto para los análisis de centralidad como de cohesión, la diferencia entre las distintas redes de distintos tipos de recursos pueden presentar centralidades y cohesiones distintas para distintas organizaciones, por tanto redes de información y conocimiento, como redes de intercambio de recursos materiales se convierten en distintas estructuras de control que pueden equilibrarse mutuamente. Si ambas redes están controladas por los mismos actores, implica una doble centralización en estos actores y una doble conformación de élites al respecto. Lo mismo aplicaría a la legitimidad.

Pertenencias y acción colectiva

Al hablar de pertenencias, nos referimos desde el análisis ínterorganizacional a la constitución de espacios de articulación de organizaciones. Así pues, las organizaciones pertenecen a asociaciones, federaciones, grupos de trabajos, comités, ‘redes’, etc. Las pertenencias desde nuestro punto de vista estructural no dan cuenta de los niveles de cohesión de un sistema o una red particular, sólo denotan niveles de inclusión o exclusión de espacios de negociación, pero también las jerarquías mismas de estos espacios en cuanto a capacidad de convocatoria no sólo de cualquier organización sino de aquellas con mayor capacidad de conexión con el resto de la red.

Con respecto al desarrollo local, surgen multiplicidad de espacios de articulación por múltiples razones: exigencias de financiadores, como estrategia de impacto sea en el desarrollo mismo o en la formulación de políticas públicas o definición de vocaciones productivas, como confluencia de objetivos y construcción de identidades comunes, inclusive por inercia. La importancia desde un análisis estructural de redes sociales, no está tanto en las razones de su surgimiento, sino en las dinámicas que se van constituyendo en su constitución. Estas dinámicas pueden llevar (no necesariamente) a acciones colectivas.

Desde esta perspectiva, las acciones colectivas pueden ser observadas a través de la clasificación de las formas de pertenencia a los grupos constituyendo diferencias en esas formas de articulación. Esta clasificación puede partir de distintos indicadores: fortaleza de los lazos de comunicación de la organización con el espacio de pertenencia (Natal:1995), de los tipos de acciones emprendidas (Vélez:2006), de los tipos de incentivos que las organizaciones encuentran al articularse, entre otros.

En las redes de pertenencia, vistas desde nuestra propuesta existirían dos tipos de actores: las organizaciones y los espacios de articulación. Con respecto a los atributos de las organizaciones, vimos que es necesario identificar sus objetivos para clasificar e inclusive construir bloques. De igual manera, los espacios de articulación deben ser identificados por sus objetivos o en su defecto por su identidad como espacio de articulación. Esto permite nuevamente identificar las distintas formas de especialización que van adquiriendo las estrategias de articulación dentro del sistema.

Cierre

Todo lo anterior es un bosquejo de la relación entre teoría ínterorganizacional y análisis de redes sociales, con el propósito de generar nuevas herramientas de observación de las dinámicas locales de desarrollo. Si bien los objetos del desarrollo local regional son diversos, desde esta perspectiva es posible congregar los múltiples sectores, sistemas y redes de intercambio que se presentan en torno al desarrollo mismo.

Los procesos de dinámicas de interdependencia y estrategias para sortearla pueden ser revisados desde la creación de autonomía a partir de medidas de centralidad, cohesión y pertenencia. Sin embargo el análisis de la creación de condiciones sólo puede ser remitido a descripciones morfológicas. Las diferentes formas de configuración de las redes y los sistemas, dan cuenta de condiciones institucionales instaladas que permiten o no el desenvolviemiento organizacional en una región específica. Este último tipo de análisis debe ser contrastado con las leyes y acuerdos tácitos o implícitos sociales que permiten o no ciertas articulaciones sociales.

Pueden surgir muchas preguntas acerca del alcance, como por ejemplo el papel de los sujetos, sin embargo no se pretende presentar un planteamiento holista del desarrollo, sólo su aspecto organizacional, el cual no ha sido relevante en los estudios latinoamericanos sobre el tema. Han sido otros los campos que han introducido la teoría ínterorganizacional, nuestra propuesta es vincularlo al análisis de redes y lograr nuevas comprensiones sobre fenómenos que posibilitan o constriñen el desarrollo local-regional.

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NOTAS

1 Enviar correspondencia a: gabrielvelezcuartas@yahoo.com.mx

2 Traducción del texto: “The key to organizational survival is the ability to acquire and maintain resources. This problem would be simplified if organizations were incomplete control of all the components necessary for their operation. However, no organization is completely self-contained. Organizations are embedded in an environment comprised of other organizations. They depend on those other organizations for the many resources they themselves require. Organizations are linked to environments by federations, associations, customer-supplier relationships, competitive relationships, and social-legal apparatus defining and controlling the nature and limits of these relationships. Organizations must transact with other elements in their environment to acquire needed resources.”

3 Los tres niveles derivados del análisis ínterorganizacional y la teoría de dependencia de recursos presentados en esta ponencia, han sido desarrollados de manera más amplia en un artículo anterior y de manera más precisa en: Vélez Cuartas, Gabriel. El Cambio en las Redes: una aproximación a las relaciones sociales desde el lenguaje, la representación y la institucionalización. En: Redes- Revista Hispana para el Análisis de Redes Sociales. Vol.10, #6, Junio 2006. Tomado de: http://revista-redes.rediris.es/pdf-vol10/vol10_6.pdf, 1 de agosto de 2006. En este artículo se presentan tres niveles de análisis: institucional, ínteorganiacional e íntersubjetivo, tomando como punto de partida los principios de creación de condiciones, dinámicas y estrategias para sortear la interdependencia.

4 Ver bibliografía al final. Aunque estos autores no coinciden en sus formas de observar la acción colectiva, permiten desarrollar indicadores y comprensiones al respecto que se retomarán en el apartado de “El análisis de redes sociales como metodología” en esta mismas ponencia.

5 Para observar un ejemplo de operacionalización de recursos ver: Vélez Cuartas, Gabriel (2006). Sistema Organizacional de Atención a la Niñez de Medellín: Estructura relacional de 128 organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil. Medellín: ICBF/Alcaldía de Medellín/UDEA/CINDE. En línea: http://revista-redes.rediris.es/webredes/textos/sistema.pdf

6 La referencia a puentes y hoyos estructurales proveniente del análisis de bi-componentes es construido en el análisis de redes utilizando el software Pajek. Su principio es ubicar los puentes y hoyos a partir de una resta simple de organizaciones que no tienen conexiones o tienen menos de dos conexiones.

7 Consultar análisis de las siguientes dos investigaciones: Vélez Cuartas, Gabriel (2006). Sistema Organizacional de Atención a la Niñez de Medellín: Estructura relacional de 128 organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil. Medellín: ICBF/Alcaldía de Medellín/UDEA/CINDE. En línea: http://revista-redes.rediris.es/webredes/textos/sistema.pdf; Brand, Edinson et al. Estructura de Relaciones ínterorganizacionales: Análisis de Redes Sociales, Comuna 6, Medellín (CEO-UdeA, 2006) En: http://revista-redes.rediris.es/webredes/novedades/FINAL.pdf

 

 

 

 

Ier. Reunión Latinoamericana de Análisis de Redes Sociales.
Agosto de 2007, La Plata, Argentina.
Univ. Nacional de La Plata, 2008. ISBN 978-950-34-0513-0
analisisredes.equiponaya.com.ar